Un especialista en Ciencias Ambientales explicó en detalle el impacto del fenómeno del “Súper Niño” y cuándo se intensificará en la Argentina

2026-10-20 11:42:17 - MUNDO

Las mañanas frías, los días grises y la escasa aparición del sol instalaron una pregunta en plena primavera: por qué las temperaturas se mantienen bajas mientras en otras partes del país se registran jornadas más cálidas. Inti Bonomo, licenciado en Ciencias Ambientales, explicó que la nubosidad es una de las claves para comprender ese contraste y vinculó esas condiciones con los efectos de El Niño.

En una entrevista con LN+, el especialista describió cómo el calentamiento del océano puede modificar la circulación atmosférica y favorecer la llegada de humedad al centro de la Argentina. Según señaló, la presencia persistente de nubes reduce parte de la radiación solar que alcanza la superficie y contribuye a demorar el ascenso de las temperaturas.

Además, Bonomo se refirió a la evolución del fenómeno y al momento en que podría alcanzar su mayor intensidad. "Ahora va a seguir creciendo y el pico va a ser en diciembre", sostuvo, aunque aclaró que se trata de un pronóstico sujeto a cambios y que sus consecuencias no desaparecerían inmediatamente después de ese máximo.

Durante su participación, Bonomo señaló que El Niño implica un calentamiento de una parte del océano que altera procesos oceánicos y atmosféricos. En su explicación, esos cambios favorecen el aporte de humedad hacia nuestra región y la formación de una extensa cobertura nubosa.

"Tenemos esta gran capa de nubes que nos está tapando el sol", describió. A ese escenario, agregó, se asocian distintos fenómenos que también influyen sobre la temperatura.

El especialista distinguió entre el efecto del fenómeno sobre la temperatura global y lo que puede ocurrir en una región particular. Según explicó, un aumento de la temperatura a escala planetaria puede coexistir con condiciones más frescas en el centro de la Argentina, donde la cobertura de nubes limita el calentamiento durante el día.

Para ilustrarlo, recurrió a una comparación cotidiana: la diferencia entre usar ropa blanca o negra bajo el sol. Las superficies claras reflejan una mayor proporción de la radiación, mientras que las oscuras absorben más energía.

Con las nubes, indicó, ocurre un proceso que ayuda a entender la persistencia del tiempo fresco: una parte de los rayos solares se refleja y no llega a calentar la superficie continental. En tanto, la nubosidad puede retrasar la llegada de temperaturas más elevadas, aunque eso no significa que el calor quede descartado para los próximos meses.

La oscilación El Niño-Sur es uno de los fenómenos climáticos más importantes y estudiados desde hace tiempo en el planeta

La principal referencia temporal que dio Bonomo fue diciembre. Según el escenario que presentó, el calentamiento oceánico asociado al fenómeno todavía se encontraría en una etapa de crecimiento.

Sin embargo, hizo una aclaración sobre el alcance de esa proyección: "Son pronósticos, no dejan de ser pronósticos". Por eso, señaló que habrá que observar tanto el momento en que comience el descenso como la velocidad con la que ocurra.

El especialista también explicó que el pico no debe interpretarse automáticamente como el mes de mayor frío o de más lluvias en cada localidad argentina. En su exposición, lo relacionó con el máximo de la anomalía positiva de temperatura del océano, es decir, con el punto a partir del cual ese calentamiento comienza a disminuir.

La respuesta de la atmósfera, en cambio, puede extenderse más allá de ese momento. Bonomo sostuvo que la humedad incorporada al aire durante el desarrollo del proceso seguiría teniendo efectos durante los meses posteriores.

"Va a seguir hasta febrero, marzo, abril, por lo menos", expresó al referirse a la persistencia de esa humedad. Así, planteó que un eventual máximo en diciembre no implicaría un cambio inmediato de las condiciones.

Según el especialista, la humedad se mantendrá hasta el año que viene

Hacia el final de la entrevista, Bonomo introdujo otro aspecto del papel de la nubosidad. Además de reflejar parte de la radiación solar durante el día, explicó que las nubes pueden dificultar la pérdida de parte del calor que ya ingresó.

Ese mecanismo, sostuvo, podría favorecer temperaturas más estables, al moderar las diferencias entre los momentos de mayor calentamiento y aquellos en los que la superficie pierde energía.